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Navidad


La Navidad es un encuentro con uno mismo. Un encuentro con nuestras propias miserias y omisiones que se quedaron pegadas, como una rémora, adheridas en alguna parte de nuestro ser interior, provocándonos ese imperceptible escalofrío que aún no logramos sacudirnos del pecho.

La Navidad es un estado de catarsis que nos enfrenta, con firmeza, con nosotros mismos, con quienes somos realmente, dejando las múltiples y variadas caretas (hipocresía, envidia, egoísmo, traición…), que hemos usado durante el año que finaliza, esparcidas sobre el suelo, entre los propósitos y las promesas no cumplidas, las sonrisas que no reflejaron un sentir real, los errores con los que machacamos a quienes aún se encuentran junto a nosotros...

La Navidad es esa copa del árbol sobre la que tejíamos los primeros sueños invencibles y tan nuestros de la infancia, en la que todo era posible, mientras la vida abría nuestros grandes ojos hacia el respeto y la generosidad, hacia la libertad solidaria y el amor universal…

Con el Nacimiento de Cristo, los cristianos celebramos la principal intervención de Dios en nuestra historia. Celebramos que Dios haya querido encarnarse, en “un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”, para quedarse por siempre en/con nosotros. Por ello, jamás debería dejarnos indiferentes esta época de reflexión y enmienda y esperanza, la cual debería ser permanente en el tiempo.

Ciertamente, el ser humano que cree en un Ser superior, que conversa con él, desde su propio silencio, llenando sus espacios y sus horas con sus mensajes, y dejándole un sabor a tranquilidad, en cada célula y en cada latido de vida, con su Amor y su Paz…, es dichoso e impregna de gozo la vida de sus semejantes.

Esa persona que cree en un niño pequeño que la hace grande; en un niño frágil que la hace fuerte; en un niño pobre que la hace rica...; en ese pequeño niño que vuelve a nacer dentro de su corazón cada año en Navidad, el mismo que se hace presente, diariamente, en su interior…, vive entregada, por Amor, a ese bebé, a los demás caminantes que junto a ella marchan hacia el horizonte desconocido.

 

 

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