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    Crónica sábado 22 de marzo de 2020


    CRONICA sábado 22 de Marzo de 2020, RECITAL DE POESÍA MÁQUINA ENFRENTADA A SU PASIÓN DE SER, DE MIGUEL OSCAR MENASSA, EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA Y EL SÉPTIMO DÍA DE CONFINAMIENTO. RESTRANSMISIÓN A TRAVÉS DE FACEBOOK

                El mundo se abre como telón de acero. Estamos en rubros difíciles de plegar en nuestro imaginario. Un virus se ha propagado por el planeta y a ritmos exponenciales se extiende en la población. Van aumentando las cifras de contagiados y, aunque no es un virus potencialmente muy letal, sí en una población de riesgo y en personas donde la carga viral es continuada y están más expuestas, en primera línea de combate, sin las protecciones adecuadas, como el personal sanitario. Pero sabemos que nuestro ser psíquico es crucial para la predisposición a enfermar.            

    Veo un cráter en la marea. Desde la casa del poeta, un géiser desprende vapor de agua, un torrente de versos que inunde nuestro sistema inmune. Soldados de la poesía, hagamos de lo posible, una cadena humana. Luchemos contra todo lo que impide no ser sociedades justas. Estamos aquí, tras las pantallas de nuestro ordenador, tablet, móviles... Un Hashtag seguido de “quédateencasa”, tres palabras ahora indisolubles, imposibles de separar, un símbolo de que hay otras formas de avanzar frente a un gigante que amenaza con despojarnos de la humanidad conquistada.            

    “¿No será acaso la bala de una guerra biológica por el poder? No iba a caer tan fácil el tigre de papel, tenía que mostrar sus afiladas garras. “Comienza el recital con un poema de Alejandra Menassa, dedicado al día del padre. No son versitos, no es equivoquéis, la poesía es un arma cargada de futuro, como decía Gabriel Celaya, y un arma contra el enemigo, usémosla, como indica Miguel Oscar Menassa. Y este poema es el estandarte de un recital sin precedentes, que abre camino en el campo de batalla: por los trabajadores ya explotados, los recortes en una sanidad donde la salud para todos cada vez más, quieren arrebatárnosla, sistemas donde lo humano cae bajo el telón de acero.            

    Sostenidos por los versos del Poeta, Miguel Oscar Menassa, comienza la danza del deseo. “No sean mezquinos, compartan”, y las puertas se abren, la poesía nos traza caminos de lo imposible y lo posible: “Poesía, lo sé, mientras escribo, dejo de vivir. Entrego, mansamente, mis ilusiones, mis pobre pecados proletarios, mis vicios burgueses y, aún antes de penetrar tu cuerpo -tapiz enamorado-, abandono mi forma de vivir, miserias, locuras, hondas pasiones negras,mi manera de ser.” Y algo de nosotros cae, se desliza bajo las pantallas digitales. Los píxeles hacen de la imagen palabras, al revés que en los sueños. y se traducen a ritmo del canto del poeta, senderos de alegría, amor, deseo y una humanidad dispuesta a vencer. “Ni siquiera un camino más corto para llegar.            

    Buscad, entre las perlas del profundo mar, entre las caracolas, las huellas de mi paso. Olímpica llama de amor, en el fondo del mar.” Y el mar llega desde las ventanas, expande un mundo y nos alza, en la balsa del vivir a un espacio donde conversar tranquilamente, apocalipsis del sentido, pájaros entre montañas, como dice el poeta. Y hay risas, el deseo se palpa entre los asistentes, hay guiños de luz, los chistes levantan la tapa de una situación que arremete contra todos, y nos confina, pero no nos perturbará, porque la poesía sostiene días oscuros.            

    Máquina enfrentada a su pasión de ser, decía el título del recital y la pasión venció, los oyentes y telespectadores sostenían su cuerpo vivo en los latidos del poema que resonaban “soy un hombre moderno. Atado de pies y manos decido el vuelo.” Y volamos, más allá del restringido vocabulario que se mostraba en esos días: coronavirus, casa, confinamiento, alcohol, mascarillas...., hacia otros mundos donde otras palabras fueron posibles de combinar y sobrevolamos con el informativo de fondo, para perforar el futuro, desde la poesía. “Tejo una red de versos incalculables, teja conmigo amablemente en el deseo y deje que sus ojos se vuelen de sí.” Ahora, toca la escritura, para que este mundo también pueda ser otro, desterrar falsas historias escritas por los vencedores, un gigante neoliberal que no vencerá frente a la poesía.            

    Gracias por este recital que es una medicina para el alma y una armadura de palabras para expandirnos hacia el futuro.

    Laura López

     

     

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