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La OTAN: una cumbre en la meseta


  Hace pocos días que en Madrid se ha celebrado la cumbre de la OTAN, y según la mayor parte de los medios de comunicación, la han calificado como muy beneficiosa y favorable a los intereses de España. Es cierto, que después de la impresentable invasión de Rusia a Ucrania era necesaria una cumbre de estas características. Sobre todo, porque antes de que apareciera este desastre en el seno de Europa, en mi opinión, el tratado militar del Atlántico Norte, era una institución muy depauperada tras la caída del Pacto de Varsovia.

 No obstante, y fuera de protocolos, viendo los acuerdos firmados en la cumbre, un ciudadano melillense como yo se pregunta : ¿A qué acuerdos hemos llegado realmente en esta cumbre?… Se ha tomado la resolución de que si Marruecos ataca Ceuta y Melilla habría una reunión política entre los estados miembros para ver si dichas ciudades se defienden o no, aunque nos prometen que siempre la OTAN defenderá la integridad territorial de sus estados miembros.

  El problema es que nos han asegurado en Madrid que la respuesta del Tratado no será inmediata. Sopena de otros acuerdos como la obligación de todos sus estados miembros tendrán que invertir el dos por ciento de su PIB en armamento para Defensa.

 Es cierto que el protocolo de la OTAN no va más allá de la actuación en Europa y el Norte del continente americano, y la activación del artículo 5 (declaración de guerra ante un ataque externo sobre una sola nación perteneciente al Tratado) no estima lo que pueda suceder en África u otras zonas del mundo; no hay que olvidar que la OTAN se creó para contener la poderosa fuerza del Pacto de Varsovia comandada por un dictador como Stalin.

 Desde mi perspectiva, si no se defienden Ceuta y Melilla es precisamente porque Estados Unidos no reconoce a las ciudades españolas como parte de la integridad territorial de España, sino como meras colonias y le da mayor importancia a la situación geográfica de las mismas, que a su devenir histórico y a su realidad política. Además de unas relaciones con el país magrebí que creo superan con creces a las que tiene con el nuestro.

 El hecho de que Estados Unidos sea el peso fuerte de la OTAN y de que tiene que llevar el protagonismo del pacto es inminente, pero no es menos cierto, que los intereses de los países que integran la Unión Europea, no se deben supeditar a los de EE.UU. Precisamente porque es un pais diferente, en un contexto geográfico diferente y con una interpretación de la política y de la vida completamente distinto.

 El gobierno de España debe de impulsar el tratado militar de la Unión Europea, al margen de lo que se pacte con Estados Unidos. Defender el territorio de Gibraltar como territorio español y europeo. Y esto sería debido a que los británicos ya no se consideran europeos. Además de considerar Ceuta y Melilla y todos los territorios de los países que integran la UE como inviolables tanto en su integridad política, militar y social.

 No olvidemos que aunque el Reino Unido se haya ido de la UE, Francia tiene una capacidad militar de trescientas ojivas nucleares y con una tecnología de fracción de impacto que la hacen imparable para el escudo nuclear ruso. Los misiles M51 tienen un alcance de 9000 kilómetros, y un solo misil puede explotar en cuatro puntos diferentes ubicados a 13.000 Kilómetros cuadrados de distancia...Pueden ser disparados desde un submarino nuclear indetectable para los satélites rusos...Macrón no es el interlocutor entre la UE y Rusia por capricho. Putin sabe muy bien quien lo puede enviar al otro lado de la espiritualidad, además de que los antimisiles ASTER, no dejarían pasar muchos demonios tricolor... Putin lo sabe; no es tan imbécil como creemos.

 Desde mi perspectiva, la cumbre de la OTAN nos ha dicho que EE.UU. ha venido a vendernos el gas licuado que los rusos nos van a vetar y a vendernos armas. Por lo demás todo sigue igual.

 Estimados lectores, como melillense y europeo, pienso que la UE tiene que empezar a tener una voz propia en el planeta, porque la vieja Europa no solo es una potencia política, monetaria, social, y llena de valores de los que el resto del mundo debería de aprender muchas cosas. También lo es, si se lo propone, una potencia militar de primer orden.

 

Francisco E. Fernández

 

 

 

 

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