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    Joaquín Villanova: “me gusta que reconozcan al Joaquín persona por encima del Joaquín político”


    Con motivo del 20º Aniversario de Joaquín Villanova al frente de la Alcaldía de Alhaurín de Torre, realizamos una serie de tres entrevistas encaminada a recorrer los momentos más importantes vividos en la historia política reciente, sin querer dejar de ver al hombre, que han elegido sus vecinos para al mando del destino común.

    Primera parte: Los inicios

    El Faro de Málaga: De aquellos años, más bien convulsos de la política local ¿Con qué se queda?

    Joaquín Villanova: Los años 1995 y 1996 fueron muy duros, muy intensos y extraños: Hasta cinco personas distintas ocuparon la Alcaldía en 16 meses, el Ayuntamiento estuvo totalmente paralizado, fuimos testigos de la primera experiencia política en toda España de una absurda coalición multicolor que unió a PP con PSOE, Izquierda Unida y el PAP, y todo ello derivó en una deuda de más de 400 millones de las antiguas pesetas (2,4 millones de €). Por eso, sin duda con la estabilidad institucional que pudimos imprimir desde mi designación como alcalde el 28 de octubre, ya que se cerró una etapa complicada de bloqueo y fue cuando comenzó realmente la Legislatura. Y casi sin darnos cuenta han pasado 20 años de normalidad y, por poner un solo ejemplo, con un patrimonio municipal de bienes superior a los 500 millones de euros.

    EFDM: ¿El tiempo ha limado asperezas con rivales políticos de entonces?

    JV: Por supuesto que sí. Personas que nos tachaban de corruptos, de camorra y de sinvergüenzas, con el paso del tiempo me han llegado a reconocer que estaban demasiado exaltadas e intoxicadas y han valorado mi labor y la de mis sucesivos equipos al frente del Ayuntamiento, a veces, con frases elocuentes: “Contigo no se puede competir”. Eso es para mí el mejor halago, pero sobre todo, me gusta que reconozcan al Joaquín persona por encima del Joaquín político. Lógicamente, no voy a dar nombres, pero haberlos, haylos.

    EFDM: Tengo entendido que su salida de ASIAT al Partido Popular no fue muy bien entendida en su entorno familiar ¿Cómo se lo tomó su familiar?

    JV: Para mi padre fue especialmente duro de entender, pero esto debe interpretarse en su contexto: pasó una posguerra muy delicada por sus ideas políticas y esos recuerdos le hacían rechazar de plano mi vinculación al PP, ya que, como muchos españoles de su edad, lo relacionaba con el franquismo y la extrema derecha. Se lo expliqué mil veces, pero tuvieron que pasar unos meses hasta que decidió suavizar su postura y, posteriormente, apoyarme. A la vista de los primeros resultados de mi forma de gobernar, con cercanía a la gente, dando soluciones y ayudando a los que más lo necesitaban, sin mirar atrás y sin examinar el carné político de nadie, mi padre entendió que estaba equivocado. Una mañana se presentó en el Ayuntamiento con idea de verme. El funcionario que lo recibió le preguntó: “¿Quieres hablar con tu Joaquín?”, y él respondió: “No, con el alcalde”. Entró en el despacho, se interesó por mis hijos y en ese momento se restableció nuestra relación. A partir de ahí me apoyó siempre e incluso me votó como alcalde y como senador por Málaga (año 2000). Ya en el lecho de la muerte, me cogió la mano con firmeza y me aseguró que se iba orgulloso de mi trabajo como político y como hijo. Comprenderá lo emotivo que resultó...

    EFDM: ¿Cuánto hay de cierto en esas historias que dicen que está en el PP porque el PSOE no le veía como un candidato fuerte?

    JV: Bueno, esa es una más de las leyendas urbanas que circularon durante aquellos meses, lanzadas de forma malintencionada. Alhaurín de la Torre era absolutamente ingobernable desde que Antonio Vega tomó posesión en junio de 1995 como candidato electo por ASIAT, debido a la mayoría simple. En enero de 1996 renunció y tras muchos avatares, se formó una coalición de partidos contra natura que no funcionó de ninguna de las maneras. En aquel contexto tan convulso, los concejales de ASIAT, menos Vega, decidimos nuestro ingreso en el PP, algo que necesitó muchísimas reuniones y debates internos. El hecho de que yo fuera el alcalde al final resultó algo anecdótico, porque lo principal era buscar la gobernabilidad, y para ello era indispensable que ASIAT y PP se entendieran. Si al final apostaron por mí es porque me veían válido para sacar a Alhaurín del atolladero. Mis primeros meses como alcalde los pasé sin percibir sueldo público alguno, porque yo cobraba de la empresa privada en la que trabajaba, pero pronto tuve que renunciar a ese trabajo y centrarme en el trabajo institucional, que era de 24 horas al día. Comparativamente perdí mucho dinero entre fijo y variable, pero era un sacrificio que quise hacer porque el pueblo lo necesitaba. No me arrepiento en absoluto. Parece entonces que sí fui un candidato aunque, sobre todo, resolutivo y determinado.

    EFDM: ¿Le desilusionó la política en aquellos primeros años?, ¿se la imaginaba así?

    JV: Realmente me desilusionaron algunas personas. El tono político y social en la calle, en los Plenos, en el Ayuntamiento, estaba muy exaltado por culpa de diez o doce agitadores, que inventaban delirantes teorías sobre mafias y corrupciones que nunca existieron. Eso calentó a buena parte de la ciudadanía y bloqueó cualquier intento de gobernar. Recuerdo una vez que, aún siendo responsable de Hacienda con Antonio Vega, estaba yo en casa, con neumonía, y vinieron a visitarme algunos concejales para analizar la situación, y llegamos entonces a la conclusión de que la única salida era que Vega renunciara a la Alcaldía y explorar otras opciones vía pacto, pues gobernar en minoría ya era imposible y las relaciones estaban muy viciadas con la oposición. Lo que nunca entendí ni me imaginaba era que aquel PP de antes de la fusión, del que ya se había marchado Manuel López Luque, se dejara seducir por aquellos exaltados para integrar una candidatura absolutamente esperpéntica y que no sirvió para nada, como el tiempo se ha encargado de demostrar.

    EFDM: ¿Con qué proyecto se queda de aquellos primeros años?

    JV: La verdad es que, tal como estaban las cosas en octubre de 1996, con un Presupuesto prorrogado y con la institución colapsada tras 16 meses de despropósitos y sobresaltos, no puedo quedarme con un proyecto en concreto, sino con una acción continua, una línea de trabajo en pro de la estabilidad política, la restitución de la confianza de ciudadanos, empresarios e instituciones, la inversión y la recuperación de la normalidad. En solo dos años y medio pudimos abordar 300 actuaciones y proyectos, con un montante económico de casi 1.500 millones de pesetas (unos 9 millones de euros) sólo en inversión. La ciudadanía entendió nuestro esfuerzo y nos lo premió con una mayoría absoluta en 1999 que luego nos han revalidado en 2003, 2007, 2011 y 2015. Poco más puedo añadir a esto.

    EFDM: ¿Imaginaba que llegaría a cumplir 20 años como alcalde?

    JV: Nunca te planteas tal cosa. Yo llegué a ser concejal en 1987 fruto de mi compromiso con los colectivos, asociaciones y jóvenes, así como con personas con problemas. Fue mi vocación de servicio público la que me hizo aceptar entrar en política ese año. Y menos de una década después me llegó la gran responsabilidad y el gran honor de pilotar la nave de Alhaurín de la Torre, que llevaba año y medio de travesía azarosa. Y ahora con casi 60 años aquí sigo, con fuerza, con ilusión, con mucha experiencia, pero con la misma vocación de servicio público. Sin ella ni habría sido concejal ni muchísimo menos, habría llegado a alcalde. Eso sí, aprovecho para recordar una anécdota muy divertida y significativa: el expresidente del Partido Popular de Málaga, Joaquín Ramírez, en un acto celebrado en el Bar Restaurante Casa Peña, llegó a pronosticar que, conmigo, Alhaurín de la Torre tendría alcalde para más de 20 años. El hombre no se equivocó...

     

    Continúa.

     

     

    Fotografías del fondo personal de Luis Bravo

     

     

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