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Constituyentes


José García Pérez, arrastra con su copo al rebalaje de “el Faro”, su sorpresa al ser tanteado si asistiría al Parlamento para recordar el salido de las elecciones del 15 de Junio del 77 al que se insiste en nominar, como “constituyente”.

Quiero recordar que al término de la lectura de uno de sus copos en la, por desgracia, extinta Onda 8 le precisé, y él lo confirmó, que aquella legislatura, la primera de la democracia, no debería llamarse, en puridad, constituyente, por la sencilla razón que el pueblo español no fue convocado  así, en aquellas elecciones.

De todas formas, se ha de tener en cuenta que los Principios del Movimiento estaban vigentes y si, después de legalizar al partido comunista, Suárez las convoca así, no sabemos si los “guardianes de las esencias” lo hubieran aceptado. En aras de minimizar las consecuencias. En razón de ello, bien está en llamarlas constituyentes porque elaboraron, aprobaron y promulgaron nuestra vigente Constitución.

Lo cierto fue que la UCD, improvisado partido para ganar las elecciones, aunque mayoritario, no tenía mayoría absoluta, y hubo de pactar a diestro y siniestro a la vez que se defendía de tirios y troyanos, para impulsar las acciones parlamentarias en busca del nuevo modelo de Estado que se plasmara en una Constitución.

En poco más de dieciséis meses, unas veces de forma consecuente y otras a la diabla, se coronó la gesta y así el pueblo español, con los reyes encabezando la marcha hacia las urnas, refrendó las Constitución llamada del 78.

Las nuevas generaciones quizá  no acierten a calibrar, o pretendan minimizar o ignorar, lo que el llamado período constituyente significó para el futuro de España. Para situarse objetivamente en aquel periodo, deberían informarse con objetividad y darse cuenta que lo alcanzado es mucho, muchísimo, por lo que los españoles debemos sentirnos orgullosos de esta nación nuestra, la más antigua de Occidente, que hoy puede parangonarse entre las primeras del mundo.

Deseo que los “restos del naufragio” de aquellas cortes salidas de las urnas hace cuarenta años, puedan rememorar los tiempos difíciles e ilusionados que cerraron un capítulo de nuestra Historia y abrieron el pórtico de una nueva era en España. Y que Pepe García lo disfrute y luego, nos lo cuente.

 

 

Comentarios
  • Manuel Rodríguez

    21 May 2017

    Gracias Pepe por tu atención, lectura y comentario. Me alegraré que la prospección telefónica concluya en el merecido homenaje a las figuras del Parlamento “constituyente” representado, en lo que he dado en llamar “resto del naufragio”, del que eres egregio epónimo.
    Las dos cámaras de la primera legislatura democrática brillaron con alto nivel intelectual; y pese a la existencia de fuertes tensiones, la cordura triunfó sobre las potenciales rencillas enviándolas, en favor de la concordia, al foso de los olvidos.
    Traigo a tu recuerdo, y al de los lectores, el artículo I, “La soberanía reside en el pueblo”, del preámbulo de la Constitución rimada que D. Baltasar Peña Hinojosa plasmó en espinelas:
    El estado nacional
    De derecho, se ha ordenado
    Pluralista, como estado
    Democrático y social.
    Con raigambre liberal
    Toda su soberanía
    Reside desde este día
    En el pueblo, su usuario.
    Y el cauce parlamentario
    De su propia monarquía.

    Gracias Pepe por tu Magisterio. Que se cumpla el homenaje y nos los cuentes. Un abrazo. MR.

  • José García Pérez

    20 May 2017

    Pues sí, querido amigo, llevas razón: el pueblo español no fue convocado el 15-junio-1977 a unas Elecciones Constituyentes sino a los primeros comicios democráticos tras la dictadura franquista, pero de hecho se "transformaron" en Constituyentes y ya, desde hace años, se les reconoce oficialmente el título de Constituyentes, de tal forma que las convocadas en 1979 se conocen como I Legislatura y así sucesivamente.
    Abrazos por enriquecernos a todos con tus columnas.

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