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La fundación de las canteras cierra: ¿Cuál era el objetivo de la fundación?


(Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra (PDSS)) Recientemente hemos sabido que la Fundación de Las Canteras concluye su actividad y cierra definitivamente. No todo el mundo tiene claro qué es exactamente esta fundación autodenominada Social y Medioambiental, cuál fue su origen y cuál ha sido su actividad y objetivo en estos años. La Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra (PDSS) quiere aprovechar este momento de cierre de la actividad de la Fundación para responder a estas cuestiones.

En Octubre de 2005, el TSJA decretó en sentencia firme el cierre inmediato de la mayoría de las canteras que operaban en la Sierra de Alhaurín de la Torre por llevar varias décadas extrayendo árido de forma “ilegal y clandestina”. Las administraciones públicas implicadas (Ayuntamiento y Junta), en lugar de cerrarlas definitivamente e imponerles la sanción correspondiente al “beneficio ilícitamente obtenido” según establece la ley (que la PDSS estimó en unos 100 M€) urdieron un fraudulento plan amparado en un Acuerdo Marco al que llamaron Plan Especial de Restauración y Reforestación cuyo objetivo era, tal y como la PDSS denunció en su día y el tiempo demostró 7 años después, el mantenimiento de la actividad extractiva con el pretexto de plantar algunos árboles.

Una de las decisiones que se tomaron en el Acuerdo Marco fue la creación de la Fundación de las Canteras que tenía la misión de gestionar los fondos que iban a aportar los empresarios infractores y el ayuntamiento para, en teoría, resarcir al pueblo del daño causado obviando el procedimiento sancionador que debería haber aportado esos supuestos 100 M€ pero que el ayuntamiento no llegó a aplicar nunca en la cuantía requerida aduciendo que no tenía forma de calcular ese “beneficio ilícitamente obtenido”.

¿Qué ha hecho la Fundación estos 10 años largos?: blanquear la actuación ilegal de las canteras (greenwashing, se dice ahora) sufragando infinidad de actividades lúdico/festivas, competiciones deportivas, equipos de fútbol camisetas para los equipos de los niños, carreras populares, flores en los jardines etc. con dinero no sólo proveniente de los empresarios infractores sino con el desvío de dinero del presupuesto municipal para subvenciones que debería otorgar el ayuntamiento y no una fundación. Una fundación, por otra parte, que pasó de pública a privada con el único objetivo de eludir la fiscalización exigida por la PDSS y por los grupos municipales de la oposición que veían rechazadas una y otra vez sus solicitudes de transparencia en las cuentas de dicha entidad.

Por poner algún ejemplo concreto que ilustre estas actuaciones, el gerente de la Fundación regaló en una ocasión vales de 50 euros a familias necesitadas en la puerta de Mercadona con foto y logo de la Fundación, aunque una de las actuaciones más indignantes tuvo lugar hace un par de años cuando la Fundación pretendió sufragar desayunos a los estudiantes de ciertos colegios del municipio en un claro intento de manipular las conciencias de los niños de forma burda y moralmente inaceptable. La utilización del alumnado de los centros públicos ha sido siempre un objetivo de la Fundación, que se ha encontrado muchas veces (aunque no siempre) con la resistencia de los centros. Está claro que la Fundación mal denominada Social y Medioambiental pretende blanquear la imagen de las canteras y confundir a los alhaurinos, pero utilizar a los niños y que el Ayuntamiento se preste a este fin, resulta muy perverso.

De cara a la opinión pública traslucía (y este era el objetivo) que las canteras generaban un beneficio para el pueblo teniendo contentas a muchas personas con pequeñas actuaciones muy baratas y obviando el descomunal impacto ambiental irreversible causado en la sierra, el enorme beneficio económico obtenido por los empresarios que, al amparo de las administraciones competentes, han explotado ilegalmente la sierra durante décadas y el perjuicio ambiental, en la calidad de vida y en la salud de los miles de alhaurinos que hemos visto el avance imparable de las canteras ilegales estas últimas décadas.

Ahora finaliza su actividad dejando a medio hacer y paralizadas las obras del innecesario polideportivo de Pinos, que es uno más de los compromisos del Acuerdo Marco al que se opuso la PDSS.

Mientras tanto, las canteras infractoras maniobran para que en los planes de restauración que se tienen que aprobar en breve, se les permita seguir lucrándose con la explotación de la sierra.

 

 

 

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