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El Copo. “Dura lex, sed lex”


“Dura ley, pero es ley”, podría ser la traducción del latinajo del título de este copo, escrito cuando Roma llevó la ley oral a ley escrita en sus famosas “Doce tablas”.

         Los últimos sucesos del tema catalán con el encarcelamiento provisional del ex vicepresidente Oriol Junqueras y un buen número de ex consejeros podrán ser tachados de duros, muy duros, pero nunca de ilegales si nos atenemos a los hechos.

         Pues claro que llegó “el lobo” en forma de justicia y actuó a su estilo, o sea, con dureza e imparcialidad, ¿o es que acaso los infractores pertinaces de la ley no sabían lo que les venía encima, o solamente el señor Puygdemont y un cuarteto de exconsejeros eran sabedores del imperio de la ley y por ello huyeron a Bélgica?

         Los hechos se remontan a hace un par de años, pero se agravan el famoso primero de octubre cuando la Generalitat, haciendo caso omiso al Tribunal Constitucional, celebra el tristemente famoso referéndum ilegal -el de las cargas policiales y que vote el que pueda cuantas veces quiera- ante cierta pasividad de la policía catalana.

         Después llegó la sesión del Parlament donde se votó ilegalmente la Declaración Unilateral de Independencia y se proclamó “suavemente” la nueva República Catalana al tiempo que la bandera española seguía ondeando en el mástil de la Generalitat y los alcaldes independentistas golpeaban el suelo con sus bastones de mando.

         Un día antes Puygdemont estuvo a punto de convocar elecciones autonómicas, pero escuchó gritos de traidor por parte de los suyos, se arrugó y siguió en sus trece.

         Llegó el “temido” artículo 155 con una convocatoria de elecciones autonómicas, la disolución del gobierno de la Generalitat, el cese de Trapero, la toma de funciones de gobierno por parte del Ejecutivo central y poco más, a la espera del 21de diciembre para que los catalanes puedan elegir a sus representantes.

         Pero llegó la Ley y puso a los infractores de la misma en su sitio, entre rejas, menos al “traidor” Puygdemont que se fugó a Bélgica para entretener a la Justicia que, no lo duden, llegará, y proclamar que en España existen presos políticos, que nuestra justicia no es garantista e intentar deteriorar la imagen de España en el mundo, cuando él, en complicidad con los suyos se saltó la misma las veces que le dio la gana, entre otros detalles de sedición, arrimando el dinero público, el de todos, al servicio de un referéndum ilegal, o sea, malversando.

         Y ahí está, en Bélgica, de tele en tele despotricando de España y creyéndose un héroe cuando tiene claros ribetes de traidor y cobardica.

 

www.josegarciaperez.es

 

 

 

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