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El Copo. El hombre de la bandera de España


Jamás creí que mis ojos vieran en directo otro Golpe de Estado, aunque esta vez a través de la televisión. Nunca, políticamente, he visto conjugar osadía, cobardía e irresponsabilidad como la vivida en el Parlamento de Cataluña el día 27 de octubre del presente año, cuando setenta fanáticos decretaban públicamente, pero en secreto por lo que pudiera ocurrirles, la República Catalana y por consiguiente la separación de España de Cataluña.

                Ni siquiera Tejero, a pesar de los tiros y del secuestro, logró mantener en vilo a una vieja nación como Puygdemont y sus compinches jugando durante más de veinticuatro horas al escondite y a la traición, a no dar la cara y mantener la cobardía como estandarte de una vergüenza política.

                ¿Podrá llevar la sinrazón y cobardía del señor Puygdemont al derramamiento de una sola gota de sangre?

                Tal vez nos pueda salvar de una catástrofe nacional la poderosa arma que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España, incluida Cataluña, tiene en sus manos, y no me estoy refiriendo al artículo 155 de la Constitución, al fin y al cabo, aunque sea excepcional, un artículo más de la Carta Maga, sino que estoy pensando en el Boletín Oficial del Estado en el que ya se han publicado bellísimos poemas de versos libres con capacidad de derrocar a sediciosos con la fuerza de la Ley.

                A pesar de ello, a mí me agrada fijar mi vista en los pequeños grandes detalles de seres anónimos; y en la noche de ayer, cuando quince mil independentistas gritaban en la Plaza de San Jaime “fuera, fuera, la bandera española” al tiempo que solicitaban la presencia de Puygdemont, el político que el día anterior fue insultado con la palabra “traidor”, otro hombre, solo y en silencio, desplegaba durante horas una bandera española entre la masa allí presente sin que nadie, bien por respeto bien por miedo, osase decirle nada.

                No la bandera de España que siguió izada en la Generalitat, ni la bandera española que portaba el desconocido eran para mí lo importante, sino el mástil humano, el hombre que supo mantener el símbolo de una nación milenaria, fue el hecho más heroico que tuvo lugar ayer en Cataluña.

 

www.josegarciaperez.es

 

 

Comentarios
  • José García Pérez

    31 October 2017

    Gracias, Manuel
    Abrazos

  • manuel montes

    29 October 2017

    No puedo estar más de acuerdo contigo. Salvemos al hombre y salvaremos al mundo

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