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El Copo. Mi muy querida octogenaria


Querida Rosi: el paso del tiempo es alfa y omega, éxtasis e infierno, día y noche, alegría y tristeza… pero por encima de todo es algo a lo que estamos “condenados” a disfrutar a pesar de nuestras suaves discrepancias y de esa separación que nos hemos otorgado para disfrutar cada uno de nuestra propia intimidad y gozar, en la medida de los posible, de todo aquello que nos une que, por cierto, no es moco de pavo.

         El 99% de los que nos dedicamos a escribir columnas de opinión, querida compañera de todo, dedicamos nuestros escritos a intentar influir columna a columna en el mundo que nos rodea, pero éste, el jodido mundo que nos ahoga, sigue de mal a peor, por ello es saludable que, de vez en cuando, volvamos los prismáticos hacia nosotros mismos para que se pueda comprobar que dos seres completamente diferentes están capacitados para vivir en una extraña vivencia sorprendente, o tal vez debido a ello, que enriquece la vida mediante la tolerancia mutua.

         Hoy, querida, has pasado a engrosar la extensa nómina de los octogenarios en plenitud de vivencias amargas, caprichosas, trascendentales e irrepetibles y todavía, deseo creer, nos esperan unas cuantas más por saborear.

         No somos uno más uno sino “dos en uno” y esto, no otra cosa, es un milagro que muy pocos consiguen a lo largo de tan dilatada existencia. Tal vez uno lea libros en demasía y el otro interprete la vida de forma diferente al sabiondo, de manera que teoría y praxis conformen el auténtico ser que este mundo necesita.

         Llevamos sesenta y seis años unidos por un vínculo tan extraño que supera al de la propia sangre. Hemos vivido “días de vino y de rosas”, días de alegrías y lágrimas, sabemos de nuevos amaneceres concretados en nuestra hija y en todo lo que de ella hemos heredado; sin hablar demasiado nos comprendemos a la perfección y sabemos, sin necesidad de muchas explicaciones, la causa por la que tú o yo, en ocasiones, nos encontramos algo enfadadillos el uno con el otro.

         Somos humanos, o sea, seres con capacidad de pensar, sufrir y reír. Soy feliz en ti, aunque pueda parecer que no.

         Te quiero, “chati”.

 

www.josegarciaperez.es

 

        

 

Comentarios
  • manuel montes

    5 June 2017

    Felicidades a Rosi

  • Consuelo

    4 June 2017

    Que Dios os bendiga

  • Antonio J. Quesada

    4 June 2017

    Muchas felicidades para Rosi. Con mis mejores deseos, un abrazo

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