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El Copo. En complicidad con Mar M.


De vez en cuando en Fb. se leen muy estimables cuestiones; hoy, antes de salir para echar un rato con mi amigo Valentín, he leído en el muro de Mar M. un cuestionamiento sobre si la poesía puede cambiar el mundo. Le contesté que desde luego que NO, y que en todo caso era el hombre o mujer el único ser capacitado para conseguir tal misión; desde luego que desecho esa corriente poética nacida en Málaga para honor y orla de algunos y cuyo nombre, Humanismo Solidario, es la redundancia más imbécil que he podido leer, porque si se es humanista de verdad sobra cualquier adjetivación. A Mar le prometí que le iba a contar una pequeña historieta y en ello estoy.

         “Se cuenta que un padre fue a recoger a su hijo de un internado y que ya los dos en el AVE leyó las calificaciones obtenidas por su hijo y entre las cuales se había encontrado con un cero absoluto en Geografía. El hijo desbarraba del profesor, y el padre, harto ya, cogió una revista en la que en una de sus páginas se encontraba impreso un mapamundi. Lo hizo cien pedazos y se los entregó a su hijo diciéndole “cuando consigas rehacerlo me habrá demostrado que sabes Geografía”.

         A los cinco minutos, cuando el padre contemplaba el paisaje, el chaval le entregó el mapamundi recompuesto totalmente, el padre quedó atónito y comentó con el hijo que en la próxima estación se bajarían, tomarían un taxi y volverían al colegio para hablar con el profesor en cuestión. El hijo se puso blanco y confesó al padre que lo había engañado porque en el reverso de la página destrozada había la imagen de un hombre y que, poniendo en orden los trozos del hombre roto, había conseguido configurar el mapamundi.”

         Y verás Mar, creo que es el hombre (mujer) el único capacitado para poder conseguir el cambio de este mundo injusto, hipócrita y sesgado por la avaricia del poder y la ambición; pero eso solamente llegará a ser posible cuando en el hombre se produzca un cambio de mentalidad, “metanoia”, capaz de darle la vuelta al calcetín, o sea a la axiología o sistema de valores, y que en lugar de que esta sociedad descanse sobre el trípode del poder, prestigio y dinero lo haga sobre el de la igualdad, justicia y fraternidad, o sea, sobre una auténtica revolución.

         El resto son palabras, palabras vacías de sentido aunque sean muy poéticas.

 

www.josegarciaperez.es

 

 

Comentarios
  • manuel montes

    29 May 2017

    Me suena lo que dices

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