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Las madres toxicas


        Este término parece muy fuerte, decir que una madre es “toxica” a muchas personas les caerá muy mal, sin embargo aparece con el libro que la psicóloga Susan Forward escribió en los años noventa titulado “Los padres que odian”, describe el resultado de diversas investigaciones que se realizaron con hijos y se aprecian las consecuencias de tener unos progenitores o una progenitora que con su actuación los ha hecho completamente infelices.

     Me acuerdo de una compañera que tuve recién incorporado a mi actividad laboral, no hacía nada sin que fuera aprobado por su madre, estoy hablando de una mujer con unos 26/28 años, que laboral y económicamente era autosuficiente.

     La dependencia de su progenitora era muy grande y como las decisiones que tomaba, la mayor parte de ellas eran inducidas por esta,  afectaban a su actividad diaria, de alguna manera las sufríamos los demás pues influían en cierta forma, aunque muy poco, en nuestra actividad laboral.

    Todas las madres que han tenido hijos y constituido una familia estructurada,  llegado el momento que la hija o el hijo abandona el domicilio, padecen el llamado síndrome del “Nido vacío”, la mayor parte de ellas lo tienen asumido y aceptan pasar a un segundo término, sin embargo hay un porcentaje que no se conforma y tratan de no romper “el cordón umbilical” que le une a su descendencia.

    No obstante la influencia suele ser más intensa en las hijas por aquello de tener el mismo sexo y sentirse más cercanas estas a sus madres.

   Las actitudes “tóxicas” podemos clasificarlas en varios tipos. Hay un primer tipo: es la madre proteccionista que con buena intención quiere proteger a su hija, pero no percibe que esta actitud, mantenida desde la más tierna infancia, crea una dependencia en esta, en cierta medida es la que tenía la compañera que cito, era incapaz de tomar una decisión sin tener la aprobación de su madre, pues caso de no hacerlo se sentía completamente insegura.

      Hay otro tipo que lo forman aquellas madres que sin crear la dependencia de la anteriores quieren que sus hijas consigan aquellas cosas que ellas no pudieron alcanzar y constantemente están proponiendo su modelo y guiando a la hija para que siga los deseos y las pautas que le propone, suelen ser autoritarias y no admiten otras opiniones que no sean las suyas, influyen hasta en las amistades que debe tener y por supuesto tienen una idea fija de cómo debe ser su hija..

    Madres ausentes, son aquellas madres que son frías emocionalmente, a los hijos los cuidan, los atienden pero no surgen sentimientos de amor, de afecto… en realidad son madres inaccesibles que carecen de empatía con los hijos, estos necesitan el afecto y el amor de la madre para crecer emocionalmente estables, cuando tienen una madre de este tipo su desarrollo afectivo emocional es malo, pues estos no sienten de adultos afecto por nadie y eso es muy peligroso, ¿futuros psicópatas?.

    Hay otro tipo mas que se puede considerar que es una mezcla de envidia y competencia con la hija, son madres que quieren competir con esta, unas cuidando su aspecto personal para superarlas, otras considerándose más inteligentes que ellas, por el contrario menosprecian sus éxitos, les hacen sentirse inferiores, estas actitudes influyen a veces muy negativamente en la autoestima de las hijas llevándolas a sentirse culpables de muchas situaciones en las que no tienen ninguna responsabilidad.

   Los mecanismos que utilizan todas ellas son variados, desde el chantaje emocional, la amenaza, el desapego, la frialdad afectiva, reproches constantes, abusos, etc…

   Me contaba un amigo que la mujer de uno de sus hijos recibía a lo largo del día, como mínimo, cinco o seis llamadas de la madre,  esta situación originaba  una constante interferencia en la vida de la pareja, finalmente este había llegado a plantear a su mujer que tenía que elegir entre su madre y él, parece que al final lo resolvieron pues la hija había empezado a “reeducar” a la madre.

  Es bueno conocer estos tipos de madres “toxicas”, pues puede haber mujeres que sin darse cuenta sufren las consecuencias y no han reparado en la influencia negativa de estas madres, una veces posesivas, otras envidiosas,…y necesariamente tienen que poner límites en beneficio de las dos.

 

 

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