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Fahrenheit 451


        Ray Bradbury publico en el año 1953 el libro cuyo título encabeza esta columna, relata en el mismo un mundo de ficción, nos habla de dos grupos de personas, uno lo constituyen los bomberos el otro es el los fugitivos intelectuales que leían a escondidas y eran marginados.

      El protagonista es Montag que era un bombero, su actividad consistía en quemar libros, era tan activo que lo iban a ascender; en esta sociedad que describe estaba prohibido leer libros, pero tiene contacto con una vecina  y cambia, ya que esta le insta a leerlos y modifica por completo su actitud..

     Esta sociedad estaba empobrecida por la falta de literatura, que le llevaba a una sequía intelectual, los gobernantes de esta sociedad no querían que leyeran para poder dominarla mejor, por ello sus ciudadanos eran sometidos por un gobierno autoritario que piensa por ellos  y como consecuencia solo obedecen las órdenes que les da.

     La inexistencia de los libros limitaba su nivel cultural y esto le permitía a su gobierno dominarlos fácilmente.

     El pensamiento único es el anhelo de todas las dictaduras sean del signo que sea, la lectura libre es la única manera de contrarrestar este planteamiento.

     Vivimos en una sociedad de libertades, pero corremos ciertos peligros, en la etapa franquista estaban vetados una serie libros, cuando nos hacíamos con algunos los leíamos a escondidas así como determinadas formas de pensar,  en la actualidad aparentemente no hay vetos, pero tenemos la censura de lo políticamente correcto, solo son validas determinadas ideas que se nos difunden a través de los medios de comunicación, películas, redes sociales, etc….

    ¿Cuál es el nivel de lectura de nuestro país?, según las últimas encuestas del CIS  el 35% de los españoles no lee ningún libro, un 35,7 solo lee un libro cada dos o tres meses y únicamente el 29,3% lee casi todos los días.

   Cuando se le pregunta a los encuestados ¿Por qué no leen libros? Hay un 42% que indica que no le gusta o interesa, otra razón es la falta de tiempo.

     Los que leen, el 61% se interesa por novelas especialmente históricas, importando menos el autor o el titulo o las críticas que se han vertido sobre el libro que va a leer.

   Cuando vamos por la calle vemos a muchísimas personas pendientes del móvil, embebidos en las redes, solo les llegan los mensajes que se transmiten a través de las mismas y condicionan la vida de los ciudadanos.

   Los canales de televisión nos inducen y presentan modelos de sociedad de acuerdo a la ideología de los que la patrocinan.

    Evidentemente si no se lee y solo se vive de lo que llega desde la pequeña pantalla y otros medios, la sociedad se empobrece intelectualmente, tenemos una sociedad con un porcentaje de población morbosa, solo les interesa la vida de los famosos y famosillos, hay programas donde se presentan sistemáticamente las andanzas y aventuras de determinados líderes sociales, algunos de ellos personajes mediocres que no aportan nada.

    Pero mientras se ven no se piensa, no se analiza, no se buscan otras fuentes de información, en esta sociedad no quemamos los libros como relataba la novela de ficción pero no hace falta pues cada vez se lee menos.

    Los información que nos da el CIS es preocupante dado el bajo nivel de lectura de la población española, si a ello añadimos los mensajes que reciben los jóvenes en los centros educativos, muchos de ellos ideologizados.

    Hoy abundan en nuestros hogares móviles, tablets y televisiones hasta en los dormitorios, estos nos conectan con la realidad virtual, pero faltan bibliotecas o una buena cantidad de libros en las casas que nos transmitan una realidad intelectual que muchas veces no coincide con la anterior, por ello las sociedades se han hecho muy vulnerables y manejables por el poder de turno, estamos en el “pan y circo” de la antigua Roma. 

  Hay un hecho claro, un pueblo culto es difícilmente manipulable, por ello los gobernantes de la novela prohibían y quemaban los libros, hoy no los quemamos pero no se fomenta la lectura que nos abra a otras realidades

 

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