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Estudiantes de El Pinar conmemoran el Día de la Constitución con la creación de un Estado democrático dentro del colegio


Hay muchas maneras de celebrar el día que los españoles decidieron dotarse de una Carta Magna sobre la que construir un sistema democrático e igualarse a sus vecinos de Europa. Más allá de las tradicionales actividades de izada de bandera, murales coloreados y actividades de patio que se vienen desarrollando en los distintos colegios de la geografía nacional, el equipo docente de El Pinar ha optado por un homenaje a la Constitución Española basado en el espíritu de trabajo del ‘aprender haciendo’. ¿Cómo? Con la puesta en marcha de un Estado propio que vertebra al medio centenar de jóvenes de la asignatura de ‘Educación para la Ciudadanía’. En este arranque de semana los alumnos de Secundaria del centro han conmemorado el día grande de las libertades españolas con la culminación de la creación de las estructuras de Poder que van a regir su propia Nación hasta final de curso.

En un singular proyecto para ejercitar los conocimientos de esta materia curricular de un modo práctico, los estudiantes de 14 y 15 años de Enseñanzas Medias han construido un auténtico país con bandera y escudo al que estos jóvenes ciudadanos de El Pinar han dotado de un Gobierno democrático con su correspondiente Parlamento, Jefe de Estado, Tribunal de Justicia, Banco Nacional, Presidente del Ejecutivo y hasta moneda.

De todas las iniciativas posibles para abordar las dimensiones competenciales –conocimiento lingüístico, razonamiento matemático, autonomía personal, etc.- de la materia Educación para la Ciudadanía; pocas, sin duda, se acercan al núcleo de la asignatura de una forma tan creativa, original y dinámica como la que han propuesto los estudiantes de 3º de ESO en este proyecto de recorrido anual que, organizado por objetivos trimestrales, les ha permitido dotarse de sus propias leyes, organismos sancionadores, tribunales de justicia, juntas municipales y hasta mecanismos de intervención social sustanciados en ONG’s de ayuda al desarrollo.

El engranaje de este Estado lo mueven los propios jóvenes que reciben un salario en especie –una moneda llamada Torrino- en base a su esfuerzo y trabajo, un incentivo que depende de variables como el cumplimiento de la ley, las labores realizadas para el avance de la comunidad, el comportamiento cívico y ciudadano, las tareas extras para la mejora de servicios, etc. Se trata de una recompensa ‘monetaria’ canjeable en puntos y, por tanto, en nota, con la que ellos mismos se evaluarán a final de curso; un sistema de evaluación diferente y en sintonía con el propio espíritu del proyecto.

“Es muy interesante ver la capacidad de organización de chavales de 14 y 15 años, que tienen que asumir responsabilidades de calado dentro de un colectivo y, además, ver las consecuencias de las decisiones que toman y cómo éstas afectan a todos sus compañeros”, explica el profesor Miguel Ángel Rodríguez, promotor de la iniciativa.

Por su parte, la alumna Senna Pineda, que a lo largo del curso ocupará alguno de los puestos orgánicos, políticos o de administración de justicia de este Estado estudiantil; asegura que la clave del proyecto es su potencial para “pasar toda la teoría y la información a la vida real; algo que no siempre tenemos la oportunidad de hacer”.

 

 

 

 

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