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El buenismo


       Es un término que todavía no ha sido aceptado por el DRAE, Wilkipedia lo define como la práctica de esquemas de pensamiento y actuación social y política, que de forma bienintencionada pero ingenua y sentimentalista, carente de autocritica, pretende ayudar a los individuos o colectivos desfavorecidos o marginados.

     El buenismo es una distorsión utópica de la realidad.  Me voy a fijar en su influencia en la educación, muchos ideólogos de esta forma de pensamiento tienen sus antecedentes en la obra de Juan Jacobo Rouseau: “El Emilio”, en esta señala que el niño nace bueno y sus vicios son originados por un estado social mal organizado y a una educación fundamentalmente falsa.

    Los buenistas parten de la premisa que todos los problemas es posible resolverlos con el dialogo o fomentando reacciones emotivas que sustituyen las acciones educativas.

    Cuando se escribe el Emilio se desconocían muchos aspectos sobre la infancia, la realidad educativa es un cosmos en el que hay numerosos tipos de alumnos; si nos fijamos en el nacimiento ya hay diferencias individuales, unos nacen más dotados, otros menos, otros tienen  patologías de diversa índole, ya se investiga por ejemplo si los psicópatas nacen ya con alguna deficiencia neurológica, podría seguir citando más casos.

   Los que hemos trabajado en el mundo de la educación y especialmente en orientación escolar nos hemos encontrado con alumnos que ya desde la infancia presentan conductas disruptivas graves con agresiones verbales e incluso físicas.

   Es cierto que el medio influye en el comportamiento y en el futuro del niño, pero llegados a ciertas situaciones límite el buenismo no las soluciona y hay que actuar sobre ellas ya que el dialogo no resuelve absolutamente nada.

   A veces nos encontramos que hay más  preocupación por el maltratador que por la víctima, sin ir más lejos, en los casos de acoso escolar la mayoría de las veces es la victima la que tiene que cambiar de colegio cuando debería ser lo contrario.

   Hay varios planteamientos educativos derivados del buenismo, me voy a fijar en dos, uno es la inclusión educativa de la que se habla constantemente; la inclusión educativa es aquella que adapta los sistemas y estructuras de la escuela para atender las necesidades de los alumnos con discapacidades físicas o intelectuales, en su momento supuso la integración de estos en el sistema educativo ordinario.

   Pero se olvidó que hay determinados alumnos cuya integración no es posible y si se hace no hay mejora, la Conferencia internacional de Educación celebrada en Ginebra, en Noviembre de 2008, dedicada a la “Educación Inclusiva como Camino del Futuro”, llegó a la conclusión que las escuelas inclusivas tiene que brindar la atención y las medios necesarios para atender las limitaciones de las personas con alguna discapacidad, sin embargo es necesaria la existencia de escuelas especiales para la correcta estimulación y adaptación.

   Esto es muy importante, pues los discapacitados tienen derecho a recibir la atención y medidas que requiera su discapacidad, pero es necesario actuar con realismo, pues proponer o plantear objetivos educativos que no pueden alcanzar, a la larga origina frustración e incluso exclusión.

    El otro planteamiento es la promoción automática en educación aunque algo ha variado en los últimos años, esta establece que en todos los niveles de primaria y secundaria ningún escolar puede perder el año académico, ya que independientemente de su rendimiento, de sus calificaciones, y lo que es peor, de su real y verdadero aprendizaje y maduración intelectiva y emocional, deberá pasar al siguiente nivel de escolaridad hasta concluir sus estudios.

   Esto ha originado una bajada de los niveles y que los alumnos con buena capacidad no les sea necesario esforzarse para superar los cursos, no se me olvida un alumno que tuve que atender a petición de su madre, decía esta que su hijo podía tener muy buenas notas, lo que manifestaba era cierto pues tenía un buen nivel intelectual, la respuesta que medió cuando le pregunte por ello fue contundente:  “Para que voy a esforzarme si al final todos aprueban”, hay un hecho cierto el sistema no fomenta la excelencia.

   Fruto de lo que ha calado este planteamiento es el rechazo a las “revalidas”, a pesar que los resultados de los informes “Pisa” ponen de manifiesto una y otra vez el bajo nivel de nuestros alumnos.

   El buenismo tapa el fracaso, la disciplina, la integración de las personas con dificultades, es necesario que nuestros alumnos sean educados en la libertad, en el respeto a los demás, en el cumplimiento de las normas, en esforzarse en su aprendizaje, no se pueden tapar u ocultar conductas inadecuadas.

 

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