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El acoso y el buenismo


    Días atrás la prensa y los medios han informado de la agresión a una alumna de un centro de Mallorca, esta sufrió numerosas lesiones y ha estado hospitalizada varios días, las heridas y lesiones físicas afortunadamente se curan, pero el daño psicológico y emocional ahí queda por largo tiempo

     Hace dos años una compañera de clase de uno de mis nietos empezó a sufrir acoso escolar de otras niñas, la madre se quejó al centro, incluso se lo dijo a las madres de dos de las niñas, no sirvió para nada, finalmente lo que hizo fue sacar a su hija del centro escolar y llevársela a otro.

    Tenemos una Ley del menor que exime de responsabilidad a los menores de catorce años, y por encima de esa edad solo pueden ir a la cárcel cuando el delito lo cometen con dieciocho años cumplidos.

    Sobre este tema ya me he pronunciado en otras columnas anteriores, esta Ley es manifiestamente mejorable, pero no lo digo yo solamente, el Defensor del Menor Sr. Arturo Canalda que formó parte de una comisión de expertos nombrada por la Asamblea de Madrid,  para estudiar las lagunas que presenta, manifestó los dos grandes problemas que tiene esta.

    Son en síntesis  "el de los menores que delinquen y cometen delitos muy graves, como el caso del Rafita", y el de los "menores de 14 años que comienzan a delinquir y no son objeto de la ley, porque no tienen responsabilidad penal".

     Afirma además que siempre se han pedido penas excepcionales para delitos excepcionales, no se muestra partidario de incrementar las penas sino porque el plazo que establece la pena de libertad vigilada se transforme en un plazo de reclusión, de manera que si el menor está en condiciones de salir a la calle lo haga con informes de expertos".

    Un adolescente con trece o catorce años tiene hoy un nivel de información que ya lo hubiéramos querido tener cuando nosotros teníamos su edad: internet, las redes sociales, los medios de comunicación le dan un elevado grado de conocimiento, sabe perfectamente lo que está bien y mal.

   Durante los veinte años que trabaje en los equipos de apoyo psicopedagógico, en las ocasiones que tuvimos cambios de impresiones, pues ya empezaba a manifestarse algún caso, la conclusión a la que llegábamos es que el acosador, cuando se habían producido problemas graves, tenía que ser cambiado de colegio.

   Las razones son fáciles de entender, este alumno tiene habitualmente una “camarilla” de la que es el líder, aunque se actúe cuando se produzca una situación de acoso, solo se consigue que temporalmente pueda dejar de acosar, después vuelve a las andadas; estos alumnos la mayoría de las  veces proceden de familias desestructuradas o de padres permisivos que siempre justifican las acciones de los hijos.

    Si el líder sale del Centro, y su “camarilla” se dispersa en más de un colegio, se suele resolver el problema, ya que aisladamente no son nada, en grupo es cuando son conflictivos, una vez fuera del Centro donde crea los problemas, la convivencia entre los alumnos mejora y al tener los acosadores que ir a otro colegio les quita posibilidades pues tienen que adaptase a la nueva situación, además sirve para que sus padres se den cuenta de lo que realmente ocurre y que deberán actuar sobre sus hijos para que en el futuro los cambios de no se vuelvan a repetir.

   Todavía no se ha tomado ninguna decisión con el asunto de la niña de Mallorca, la Ley del Menor tiene las lagunas citadas y no es de aplicación en este caso; es uno de los frutos del “buenismo” que es lo opuesto a lo bueno.

   Este modo de pensar estima que todo puede resolverse dialogando y de forma ingenua se quiere ayudar a los menos favorecidos pues el hombre “nace bueno”, olvida algo fundamental y es la obligación que todos tenemos de cumplir de respetar a los demás y cumplir las normas, si alguien las incumple debe tener consecuencias, no podemos tener actitudes conmiserativas pues no resuelven nada,  si actuamos así estamos propiciando en los niños la inmadurez.

    Este buenismo de la izquierda se basa en el paradigma educativo de Juan Jacobo Rousseau que señalaba que “El hombre nace libre pero en todas partes se encuentra encadenado… el hombre es bueno por naturaleza….., el mal viene del orden social, que vuelve malo al hombre… porque el hombre nace bueno y sociable”

   Sin destacar el aporte que hace para la educación, hoy se sabe que determinadas trastornos de conducta y patologías, como por ejemplo las psicopatías, vienen desde el nacimiento, se investiga ya sobre si existen causas neurológicas o de otro tipo, por tanto ese buenismo que predica tiene grandes limitaciones pues en la época de Rousseau se desconocían estas deficiencias.

   La madre de la niña ha solicitado al fiscal de menores una orden de alejamiento de estos alumnos, veremos lo que sucede.

   Lo que no es de recibo, salvo que las secuelas del acoso así lo aconsejen,  es que la víctima sea la que tenga que abandonar el colegio, pues además de los daños físicos y psicológicos pierde la relación social que tenía, imprescindible para un desarrollo armónico de su personalidad.

 

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