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De la nada a la furia


En aquellos tiempos en los que todo era posible y sin embargo había que luchar para conseguirlo todo, tuve un amigo con una serie de peculiaridades que le hacían llamar la atención en casi todos sus actos; entre sus rarezas sobresalía la "mansedumbre" de su carácter, que le llevaba, a veces, hasta dejarse arrebatar cosas de su propiedad sin hacer nada por impedirlo...pero ¡ah!  amigos, que no se le cayera un botón, si un simple botón, porque entonces era un ser irascible, que arremetía contra todo y contra todos.

Casi no le recordaba, pero me lo ha traído a la memoria  "El toro de Tordesillas". Vaya por delante que a mí me gustan los toros y que hubo años en los en los que no eran ni dos ni tres las corridas o novilladas que presenciaba. Fui amigo de toreros y no me avergüenzo en proclamarme pro taurino, aunque nunca me gustaron los espectáculos que algunos pueblos organizan con los animales, bien sean toros con fuego en sus astas o el arrojar una cabra desde lo más alto de los campanarios y, por supuesto, con el festejo de Tordesillas... con mis respeto para todos los pueblos y sus gentes, lo que no alcanzo a comprender es la falta de reacción de las personas cuando les arrebatan su pan o el  de sus hijos y los excesos que son capaces de llevar a cabo cuando les "tocan" sus tradiciones. Estamos viendo y sufriendo las injusticias y los abusos de quienes nos gobiernan y en la mayoría de los casos no solo nos aguantamos sin rechistar, sino que además les votamos en cuantas ocasiones se nos presentan. Es sorprendente, por ejemplo, lo que pasa en Valencia, donde hasta las "piedras" saben de ciertas "maniobras en la oscuridad" y algunas a plena luz y sin embargo ahí tenemos el célebre grito de "Rita, eres la mejor" que ya es tan famoso como el de "Santiago y cierra España", lo que no es de extrañar pues ambos nacen de las mismas raíces.

Viendo en televisión algunas de las reacciones de la gente ante ciertas prohibiciones, no solo vienen a mi memoria los arrebatos "botoniles"  de mi amigo de antaño, sino que también me llevan a incidir, una vez más, en la fobia que me producen ciertos gestos de algunos de nuestros gobernantes. No puedo evitar, por mucho que lo intento, la náusea que me corroe cada vez que veo al Marianico o bien negando la evidencia o inventando una mentira que, como todas ellas, tiene las "patas muy cortas". De verdad amigos que no lo entiendo, pero lo cierto es que somos el País del "todo" o del "nada", el mismo que, como dijera el castizo "siempre va detrás de los curas, unas veces con velas y otras con palos" y así,  como dijera otro castizo, nos luce el pelo.

¡Ah! Y que conste que yo no pretendo criticar, digo nada más.

 

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