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Las puertas giratorias


      El asunto de las “puertas giratorias” tiene su polémica, hace referencia a aquel político importante que cesa o abandona su actividad  y se incorpora a una empresa privada.

      Para desempeñar cualquier actividad laboral hay que tener cualificación, bien poseyendo un título universitario o de formación profesional o una ocupación aprendida con esfuerzo, además en los puestos importantes deben acreditar una buena experiencia de gestión; sin embargo para acceder a un puesto en la política no se exige más requisito que la pertenencia a un partido político.

     Una parte significativa entra primero en las juventudes de los partidos, después se presentan como concejales, diputados, etc… y según los resultados de las elecciones algunos alcanzan puestos de importantes y en bastantes casos, sin tener experiencia de gestión ninguna, sin conocer el mundo empresarial o la administración, llegan sin aprender, se limitan a realizar lo que le manda el partido.

     La política hace ya muchos años que se convirtió en un “yacimiento” de empleo, tenemos más políticos que muchas naciones más importantes de nuestro entorno.

    El trasvase de determinados políticos relevantes a la empresa privada no es en absoluto rechazable, sino todo lo contrario pues pueden aportar a esa empresa una experiencia y unas relaciones que no tenía.

    Lo que no se puede aceptar es que determinado ministro o consejero, que ha tomado decisiones favorables a determinados grupos privados, después, al cesar, pase a esta empresa  o a este grupo, aunque creo que esto lo prohíbe expresamente la legislación actual..

    La transición española tuvo muchas puertas giratorias pues acudieron a la política numerosos profesionales, de diversos ámbitos, que aportaron su experiencia, su aportación fue un gran éxito, al finalizar su actividad política volvieron a su profesión anterior.

   Hay bastantes políticos que no tienen una profesión o una actividad privada  que le permita volver a ella si cesan, pues siempre han estado en la política, por ello, algunos, cuando los resultados no le son favorables, se aferran al puesto desesperadamente.

    La “proletarización” de la política es otro escollo, el sueldo del Presidente del gobierno es bajo, un puesto semejante en la empresa privada sería por lo menos tres veces más alto de lo que gana actualmente,  y además resulta llamativo que alguno o algunos presidentes de autonomías le superen en ingresos.

   El talento, la inteligencia, la experiencia en gestión, debería primar para ocupar los puestos de máxima responsabilidad, pero a veces no ocurre así, no hay filtros, una persona que llega por ejemplo al cargo de ministro maneja presupuestos de muchos miles de millones de euros y aunque tenga un equipo de asesores, si no hay talento y lo que prima es la ideología, nos podemos encontrar con una gestión desastrosa.

   Los países más desarrollados tienen profesionales relevantes de acreditada experiencia que proceden de diversos ámbitos: abogacía, economía, importantes directivos de empresas, etc.,..  y acceden temporalmente a los gobiernos, su experiencia de gestión se nota, en nuestro país no ocurre eso, para estas personas no tiene atractivo  alguno la actividad política.

    El nivel de los políticos, en mi opinión, ha bajado comparado con los que hicieron la transición y los que gobernaron en los primeros veinte años que siguieron a la misma.

    Hemos vuelto a ideologías añosas y caducas que han fracasado en el siglo XX, la globalización que llegó para quedarse, ha cambiado por completo el mundo actual, nos parecemos cada vez más los ciudadanos de los diferentes países, se ha creado una nueva cultura de masas.

    Por ello los dirigentes políticos deben ser pragmáticos y tomar aquellas decisiones que mejoren el país, gobernar bajo el imperio de determinadas ideologías o de los intereses del partido en que militan, produce pobreza y atraso, el ejemplo más próximo lo tenemos en Venezuela.

   

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