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¿Y ahora qué?


    Después una agónica legislatura de seis meses en donde hemos comprobado como los políticos no eran capaces de alcanzar acuerdos, por el deseo de protagonismo y tratar de alcanzar el poder, al final nos hemos visto abocados a nuevas elecciones.

    Los resultados han introducido un cambio inesperado, la subida significativa del PP, el fracaso de la coalición Unidos Podemos, con el daño colateral a Izquierda Unida que puede desaparecer y la nueva bajada del PSOE, aunque no se ha consumado el “sorpasso”.

    También Rivera ha quedado “tocado” pues ha perdido ocho diputados, todos estos líderes en cierta medida, unos más, otros menos, han quedado noqueados.

     El país necesita ya un gobierno, sería lamentable y patético que siguiéramos con la misma dinámica y hubiera que llegar a unas terceras elecciones, España ha estado funcionando como un reloj a pesar de los políticos.

     Los resultados obtenidos ponen de manifiesto a mi juicio la madurez del pueblo español, muy por encima de la que demuestra la clase política. España no es Venezuela, es un país desarrollado, con más de diecisiete millones de personas trabajando, probablemente en la próxima EPA estaremos en dieciocho millones, no estamos en la situación de “emergencia” que determinados partidos no han estado diciendo y toda esta gente que trabaja no quiere aventuras o lo que es peor quimeras.

      Vivimos en un gran país, los que hemos tenido la posibilidad de viajar a otros países lo hemos constatado, como en España se vive en muy pocos sitios pero los españoles estamos siempre dispuestos a cargarnos nuestra nación.

      Sería deseable que cada partido asumiera la nueva situación, el PSOE debe convencerse que su papel esta en presidir la oposición, permitir que gobierne el PP y hacer una catarsis para analizar como en cada convocatoria electoral va perdiendo votantes, buscar las causas y cambiar.

       La visión que tenemos los ciudadanos de “a pie” de este partido es su radicalización para parecerse a Podemos, dejó de ser socialdemócrata aunque sus dirigentes digan que lo son, parece que no se entera que la batalla electoral se dirime en el centro.

       Fracasó en las europeas; en las municipales y autonómicas vuelve a bajar y camufla los malos resultados con los acuerdos con Podemos, no ha percibido que en estas Comunidades ha dado un bajón, pues la corrupción de la que acusaba permanentemente al PP también afecta a su partido y ya está amortizada; los tripartitos siempre le han perjudicado, la prueba la tenemos en Valencia donde el PP vuelve a ser la primera fuerza y el PSOE pasa a la tercera posición, el PSC después del que tuvo hoy es la cuarta fuerza en Cataluña donde durante  muchos años fue hegemónico, en Zaragoza vuelve a ganar el  PP, en Madrid gana holgadamente el PP y el PSOE es la tercera en resultados.

       Creo que deben hacer una larga reflexión, no se puede seguir enrocado en el “no”, Felipe González cuando pierde con Aznar podía haber intentado un tripartito, pero como estadista que siempre ha sido, renunció y dejó gobernar al PP.

        Ciudadanos también tiene que hacer una sosegada reflexión, el rechazo a Rajoy no ha dado resultado pues este ha salido muy reforzado en esta última convocatoria y ahora probablemente se tendrá que “comer” sus palabras.

        Los españoles esperamos de nuestros políticos actúen con madurez y permitan que se forme cuanto antes un gobierno, pues estamos hasta las narices del “postureo” y el deseo de protagonismo, a ver si se enteran que el país ha demostrado ser más maduro  que ellos.   

        Los líderes de los partidos deben tener muy claro que lo primero es el país y después el partido y no al revés, como sucede en los países más avanzados de Europa.

 

 

 

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